En el corazón de la Colonia Americana, Guadalajara—un barrio que ha sido durante mucho tiempo el alma de la comunidad artística local—una nueva y despiadada fuerza está amenazando su identidad misma. Los desarrolladores inmobiliarios detrás de Lerdo Tejada 2320, el lujoso complejo de departamentos adjunto a la propiedad de Grupo Habita, han centrado su atención en explotar y reprimir a los artistas que han hecho de esta zona su hogar por generaciones. Sus acciones son una clara muestra de codicia y manipulación, utilizando tácticas ilegales y subversivas para forzar a los artistas en apuros a someterse. Como artista, he sido testigo de primera mano de las consecuencias de su poder desenfrenado. Varias de mis piezas de arte—obras en las que puse todo mi corazón y alma—fueron incautadas por estos desarrolladores como parte de un plan ilícito para extorsionarme con multas exorbitantes. ¿El crimen? Simplemente realizar una sesión fotográfica en el salón de eventos de nuestro propio edificio, una actividad que normalmente sería considerada inocente, pero que fue utilizada como pretexto para sancionarme, aprovechándose de la vulnerabilidad financiera de artistas locales como yo para exprimirnos hasta la última gota de ganancia. Esta es la cruel y explotadora realidad que enfrentamos: un escenario en el que nuestro trabajo creativo no solo es desvalorizado, sino que se usa como una moneda de cambio para obtener ganancias financieras. Los desarrolladores de Lerdo Tejada 2320, en colaboración con Grupo Habita, están acelerando la gentrificación de la Colonia Americana, echando fuera a los mismos artistas que le dieron carácter y vida a este lugar. Sus acciones son parte de una tendencia más amplia que está desplazando a los residentes de toda la vida, borrando la rica herencia cultural de esta comunidad artística que antes florecía, y reemplazándola con exclusivos departamentos y desarrollos de lujo destinados a la élite adinerada. Mientras estos desarrolladores continúan invadiendo nuestros barrios, lo hacen con total indiferencia hacia los artistas que históricamente han definido el espíritu de este lugar. Su objetivo es claro: maximizar sus ganancias utilizando su poder legal y financiero para silenciar voces como la mía, y expulsarnos de los espacios creativos que tanto nos ha costado construir. El resultado no es solo una pérdida para los artistas individuales, sino para toda la comunidad que históricamente ha llamado a la Colonia Americana su hogar.
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